Pelješac y la isla de Korčula
La península de Pelješac es la más larga y la segunda más grande del país, después de la península de Istria que se encuentra al norte de Croacia. Es una zona reconocida por el cultivo de la vid y la producción de vinos, principalmente en pequeñas bodegas familiares. Así que esta visita está marcada no solo por el colorido y variedad de sus paisajes sino por la posibilidad de visitar diferentes bodegas haciendo una pequeña ruta del vino. El vino tinto de mayor reconocimiento en Croacia proviene precisamente de los viñedos localizados en las laderas escarpadas que dan al mar en Pelješac. Los más famosos son el Plavac Mali, el Postup y el Dingač que se produce desde hace siglos en este lugar, es una variedad típica de la cepa Plavac con aromas frutales que recuerdan a frutos del bosque.
En la entrada a Pelješac nos encontramos con el poblado Mali Ston (pequeño Ston) donde hay muy buenos restaurantes reconocidos a nivel nacional. Una de las particularidades de Pelješac es que se extiende en paralelo al continente lo que hace que el mar forme una larga bahía, en la que se cultivan de la forma más artesanal posible, ostras y mejillones de una excelente calidad, reconocidos a nivel mundial. Es el comienzo de un viaje gastronómico auténtico en el sur de Croacia.
Luego sigue el pueblo Ston, habitado por Ilirios y griegos antes de la llegada de los romanos en el siglo II a.C. También allí encontraras muy buenos restaurantes, pero este pueblo se destaca por las salinas y por sus murallas. Las salinas de Ston actualmente activas, datan del periodo romano, son las más antiguas de Europa y las mejor conservadas en el Mediterráneo.
Las murallas de Ston se construyeron entre los siglos XIV y XV para proteger las salinas, pues el comercio de la sal representaba un tercio de los ingresos de la famosa República de Dubrovnik. Tienen una longitud de 5,5 kilómetros y pueden ser recorridas, ofrecen una bella vista del pueblo y las salinas.
Korčula es conocida como la isla lugar de nacimiento del navegante Marco Polo. Goza de un plano urbanístico único debido a la ingeniosa disposición de sus calles que forman la figura de un pez. Puesto que en el año 1333 la República de Dubrovnik adquirió toda la península de Pelješac, esto convirtió el canal que separa a la isla del continente en la frontera natural entre Venecia y Dubrovnik, quedando Korčula bajo la dominación veneciana. Toda esta influencia se nota en la arquitectura de la ciudad que cuenta con numerosas representaciones del león alado símbolo de Venecia, así como la catedral de la ciudad dedicada a San Marcos.